Jacob Muñoz catedrático de la Complutense en su reciente libro “Filosofía de la historia. Origen y desarrollo de la conciencia histórica” da cumplida respuesta a aquellos que confunden la historia con la arqueología y a otros que piensan que los hechos históricos nacen como las setas sin causas aparentes. Montesquieu decía “No es la fortuna la que domina el mundo […]. Hay causas generales, sean físicas, sean morales, que obran en cada monarquía, la elevan, la mantienen o la precipitan. Todos los accidentes están sometidos a estas causas”. Marx nunca ha defendido que sea el sometimiento a los factores económicos lo que condiciona al hombre aislado, por mucho que éste tenga que producir su vida. Son las clases sociales, los grupos humanas amplios, quienes tomas conciencia de la necesidad de que se proceda a una transformación, a través de una experiencia cotidiana que les muestra la falta de adecuación de la forma que está organizada la sociedad para responder a las nuevas exigencias que se plantean; no es el individuo el que toma conciencia de unos problemas en cuanto afectan a sus intereses, es el grupo social el que reacciona a un problemas colectivo e infunde a sus miembros unos talantes y actitudes concretas. Halbwachs designa con el nombre de “memoria histórica” a la unión de la memoria con la historia. Esta lleva a un alto grado de perfección profesional el enigma inicial de la memoria, a saber, el enigma de la presencia de lo ausente. Presencia mediata, pero presencia al fin
Hay dos tipos de ausencia: la ausencia de lo irreal, lo imaginario, lo fantástico, la utopía, y por otra la ausencia de lo anterior, de aquello que existió antes. Muchos de los debates actuales en torno a los relatos de la memoria histórica de los historiadores y de lo memorialistas nacen de esta paradoja original. Es necesario defender la ambición de la memoria, su reivindicación, su pretensión de ser fiel al pasado. Ambición verista de la memoria con la que se quiere denotar aquello que ya no es, pero fue antes.
Es necesario no confundir la arqueología con la memoria que se tiene de los sucesos. Sin memoria no podemos hacer arqueología. Lan arqueología no estudia la conductas sociales de las personas. Una de las paradojas de la memoria se refiere al crédito que ella nos merece, a su fiabilidad. Este es el campo de la verdad donde se mueve la cultura política de la memoria. En el origen mismo de la memoria hay una paradoja primigenia, cual es su referencia al pasado por medio de “huellas”. El recuerdo plantea la dificultad de representar un hecho pasado que está ausente, que ha desaparecido. A la relación entre presencia y ausencia los filósofos griegos dieron la forma de una aporía. El recuerdo implica revivir un suceso que está ausente.
La memoria nos ayuda a hacer la historia; nos dice que la idea de los sucesos que han tenido generaciones de familias, de alumnos, han pesado mucho en el balance final que establecieron las leyes, lo que hay que saber y lo que hay que ignorar de lo sucedido. La memoria sola no puede reemplazar a la historia, pero la historia no puede ignorar la memoria ni puede acercarse a la realidad sino la reconoce como una fuente más, una fuente que el trabajo del historiador debe someter a la crítica y a la confrontación con otras, sin perder de vista que a menudo ella es uno de los mejores enfoques de la historia. La historia debe ejercer alguna clase de magistratura; debe hablar a la razón y no tanto recoger, a modo de inventario, hechos curiosos o presuntamente relevantes. La historia debe remitir a la totalidad social.
.
Moncho Ramos Requejo
LR 16-X.2010
viernes, 15 de octubre de 2010
EL RECUERDO DE MANUEL SUAREZ
El reconocimiento que el Ayuntamiento de Ourense trata de llevar a cabo al alcalde socialista Manuel Suarez Castro, fusilado en 1936 es un hecho de respeto a la dignidad de las personas. La dignidad humana es un asunto de compasión, es decir, intersubjetivo, pero no una intersubjetividad de tipo simétrico, sino como reconocimiento en el “otro” de la propia condición de ser sufriente. Los sufrimientos se infligieron con plena conciencia. Los historiadores han publicado documentos con indicaciones precisas a los sublevados de imprimir al enemigo la represión más feroz. El Ayuntamiento de Ourense desarrolla un acto de ética política, de piedad para con los que no tuvieron piedad; un acto de compasión para los que no tuvieron compasión.
Desde el concepto de compasión es posible hablar de ética política, aunque con frecuencia la compasión nos la vendan como una virtud exclusivamente religiosa. La compasión plantea la universalidad en toda su radicalidad, incluye a todos los sufrientes, también a los vencidos, a la historia del sufrimiento; a aquellos que causaron daños irreparables. La ética sólo puede ser política, porque sólo puede tomar en serio al desigual cuando se cuestiona al otro que causa la desigualdad. La ética compasiva cuestiona la desigualdad real. Por eso es política.
El sufrimiento, también el de los vencidos, no es el precio de la historia como la actualidad de unos derechos pendientes no saldados ni por la felicidad de las generaciones siguientes ni por el olvido. De Santayana (1863-1952) es una frase que se repite al visitante del campo de exterminio de Dachau: “quien no recuerda la historia está condenado a repetirla”. Sin el peso de la experiencia la historia se repite, se hace tautológica, pierde la posibilidad de cambiar el rumbo marcado por la impiedad, de los “vencedores”. La piedad para con los vencedores requiere un acto catártico de vencedores y vencidos; un repensar la historia; trascender el dolor individual para hacerlo colectivo. La ritualización de lo que podemos llamar “recuerdos” individuales es la base de la memoria, pero no es la historia. La recuperación de la rica y plural herencia, o la actualización de la experiencia total, supone pensar de nuevo de nuevo las bases de nuestra transición, recordar lo que no se ha querido recordar, lo pretendidamente olvidado.
Moncho Ramos Requejo
Desde el concepto de compasión es posible hablar de ética política, aunque con frecuencia la compasión nos la vendan como una virtud exclusivamente religiosa. La compasión plantea la universalidad en toda su radicalidad, incluye a todos los sufrientes, también a los vencidos, a la historia del sufrimiento; a aquellos que causaron daños irreparables. La ética sólo puede ser política, porque sólo puede tomar en serio al desigual cuando se cuestiona al otro que causa la desigualdad. La ética compasiva cuestiona la desigualdad real. Por eso es política.
El sufrimiento, también el de los vencidos, no es el precio de la historia como la actualidad de unos derechos pendientes no saldados ni por la felicidad de las generaciones siguientes ni por el olvido. De Santayana (1863-1952) es una frase que se repite al visitante del campo de exterminio de Dachau: “quien no recuerda la historia está condenado a repetirla”. Sin el peso de la experiencia la historia se repite, se hace tautológica, pierde la posibilidad de cambiar el rumbo marcado por la impiedad, de los “vencedores”. La piedad para con los vencedores requiere un acto catártico de vencedores y vencidos; un repensar la historia; trascender el dolor individual para hacerlo colectivo. La ritualización de lo que podemos llamar “recuerdos” individuales es la base de la memoria, pero no es la historia. La recuperación de la rica y plural herencia, o la actualización de la experiencia total, supone pensar de nuevo de nuevo las bases de nuestra transición, recordar lo que no se ha querido recordar, lo pretendidamente olvidado.
Moncho Ramos Requejo
martes, 5 de octubre de 2010
LOS ECONOMISTAS
No han salido bien parados los economistas en la refriega de la crisis. Los que la han prevenido no han sabido hacerse escuchar. Tampoco han sido demasiado eficaces en la elaboración de as distintas recetas. Todos hubiéramos querido que la economía fuera una ciencia exacta, o al menos una ciencia “dura”, como la química o la física. Las ciencias son constituidas por el procedimiento de acierto y error. No es conveniente desvirtuar a los científicos y atribuirles propiedades taumatúrgicas.
Causa perplejidad ver a no pocos científicos, arrogándose poderes de alquimista; se adornan con los oropeles del dogma. Los medios de comunicación se presentan plagados de afirmaciones con poco espacio para la crítica. Con esos conceptos se caracteriza siempre, un sistema de convicciones y prácticas que tienen la paradójica propiedad de sustraer a la toma de conocimiento, las circunstancias sociales que a la vez también lo generan estructuralmente.
El objeto de análisis de la economía está constituido por fenómenos humanos complejos, con múltiples interacciones, y no pocas variables. La economía al ser una ciencia abierta y con dificultades para predecir, ofrece un campo sin límites para los diagnósticos y las terapias.. El movimiento en arenas movedizas puede servir para enterrarnos en la ciénaga o para salir de ella. La economía es la ciencia de las oportunidades . Entraña así una gran responsabilidad.
En su trabajo científico los economistas han de enfrentarse cada día con fenómenos de los que disponen de poca información o de información poco trabajada. Ahora bien entre los economistas, como entre todos los científicos, podemos observar posiciones humildes, reconocedores de sus propias limitaciones; se distancian de los profetismos y de las posiciones maximalistas. Quizá a los políticos les interesen los dogmas, pero eso no es lo que pueden ofrecer un economista.
El economista ha de esforzarse por conectar la crítica de las anomalías sociales con la explicación de los procesos que en general han contribuido a velarlas; porque únicamente si un análisis explicativo de esta clase permite convencer a los destinatarios con respecto al carácter real de las circunstancias sociales, se podrá demostrar que esas circunstancias son irregulares. Pero no es suficiente que el economista delate con sus análisis, ha de desarrollar una labor pedagógica y crear en los ciudadanos los hábitos mentales para comprender los hechos irregulares. Según predomine una visión liberal o social se deducirán propuestas diferenciables en apoyo de lo público, de la consecución de la equidad
No me atrevo a englobar el amplio conjunto de alternativas en dos grupos homogéneos y a llamarlos de izquierda y de derecha, pero sí a señalar que según predomine una visión liberal o socialdemócrata de la sociedad, se deducirán propuestas concretas, diferenciables por las distintas ponderaciones del peso de lo público en la lucha por la igualdad real de oportunidades o del papel de la solidaridad fiscal en la consecución de la equidad y de la solidaridad. Lo científico es determinar, al margen de los dogmas, lo que conviene a la mayoría de la sociedad.
Moncho Ramos Requejo
Causa perplejidad ver a no pocos científicos, arrogándose poderes de alquimista; se adornan con los oropeles del dogma. Los medios de comunicación se presentan plagados de afirmaciones con poco espacio para la crítica. Con esos conceptos se caracteriza siempre, un sistema de convicciones y prácticas que tienen la paradójica propiedad de sustraer a la toma de conocimiento, las circunstancias sociales que a la vez también lo generan estructuralmente.
El objeto de análisis de la economía está constituido por fenómenos humanos complejos, con múltiples interacciones, y no pocas variables. La economía al ser una ciencia abierta y con dificultades para predecir, ofrece un campo sin límites para los diagnósticos y las terapias.. El movimiento en arenas movedizas puede servir para enterrarnos en la ciénaga o para salir de ella. La economía es la ciencia de las oportunidades . Entraña así una gran responsabilidad.
En su trabajo científico los economistas han de enfrentarse cada día con fenómenos de los que disponen de poca información o de información poco trabajada. Ahora bien entre los economistas, como entre todos los científicos, podemos observar posiciones humildes, reconocedores de sus propias limitaciones; se distancian de los profetismos y de las posiciones maximalistas. Quizá a los políticos les interesen los dogmas, pero eso no es lo que pueden ofrecer un economista.
El economista ha de esforzarse por conectar la crítica de las anomalías sociales con la explicación de los procesos que en general han contribuido a velarlas; porque únicamente si un análisis explicativo de esta clase permite convencer a los destinatarios con respecto al carácter real de las circunstancias sociales, se podrá demostrar que esas circunstancias son irregulares. Pero no es suficiente que el economista delate con sus análisis, ha de desarrollar una labor pedagógica y crear en los ciudadanos los hábitos mentales para comprender los hechos irregulares. Según predomine una visión liberal o social se deducirán propuestas diferenciables en apoyo de lo público, de la consecución de la equidad
No me atrevo a englobar el amplio conjunto de alternativas en dos grupos homogéneos y a llamarlos de izquierda y de derecha, pero sí a señalar que según predomine una visión liberal o socialdemócrata de la sociedad, se deducirán propuestas concretas, diferenciables por las distintas ponderaciones del peso de lo público en la lucha por la igualdad real de oportunidades o del papel de la solidaridad fiscal en la consecución de la equidad y de la solidaridad. Lo científico es determinar, al margen de los dogmas, lo que conviene a la mayoría de la sociedad.
Moncho Ramos Requejo
jueves, 16 de septiembre de 2010
UNIVERSIDAD CREATIVA
Hace décadas que los sociólogos sabemos que la rebeldía -incluso las revoluciones- tienen más que ver con la frustración de expectativas que con las necesidades reales. Y los jóvenes sufren, sin duda, una notable frustración de expectativas que, me temo, va a continuar. No de otra manera hay que analizar el denominado “fracaso escolar” y la criticada cualificación de los trabajadores
Un informe reciente de un Consejo de Universidades norteamericano formula y justifica la propuesta más ambiciosa para el sistema de educación superior, en el país que lidera mundialmente el ranking de universidades de calidad. No se ignoran las circunstancias de la crisis pero, precisamente como forma de hacer frente al futuro, el informe se centra en propuestas para la educación. No falta el reproche a las propias universidades, a las que se insta a una mayor iniciativa en la orientación y captación de candidatos, para incrementar los graduados con competencia, al tiempo que se reclama mayor eficacia en la actividad formativa.
En España hemos visto crecer considerablemente, el número de universidades y de universitarios. Es difícil que el sistema productivo pueda absorber a tantos. Los presupuestos no se han incrementado en igual proporción, pero al mismo tiempo que pedimos el máximo esfuerzo económico a las autoridades, sería conveniente un análisis exhaustivo para garantizar la creatividad, la productividad social y económica de la inversión. Algunas universidades llevan a cabo un proceso interno de selección negativa y otro de selección positiva, atraen a los mejores estudiantes y los mejores profesores y promocionan su trabajo profesional. Algunas universidades llevan a cabo un proceso interno de selección negativa y otro de selección positiva, atraen a los mejores estudiantes y los mejores profesores y promocionan su trabajo profesional.
El sistema Bolonia ofrece una ocasión importante y decisiva para acercarnos a niveles óptimos de rendimiento en el campo universitario. Es necesario elaborar estrategias adecuadas para aprovecharlo. Muchas de las cosas que se proponen ya se hacían, otras es conveniente ensayarlas. Los procedimientos de mimesis son frustrantes en educación.
Los procesos de tutorización son insustituibles en una Universidad de masas en la que nos encontramos. Pero habrá que refundir el mismo concepto de tutoría. La juventud que siempre ha sido rebelde, adopta ahora posiciones distintas; desearíamos que sustituyera el nihilismo y la autosuficiencia por la capacidad crítica. La tutoría necesita reconstruir los puentes de entendimiento para alimentar la creatividad. Eso no significa perder autoridad sino fundamentarla en el respeto y en el reconocimiento del otro.
Moncho Ramos Requejo
Un informe reciente de un Consejo de Universidades norteamericano formula y justifica la propuesta más ambiciosa para el sistema de educación superior, en el país que lidera mundialmente el ranking de universidades de calidad. No se ignoran las circunstancias de la crisis pero, precisamente como forma de hacer frente al futuro, el informe se centra en propuestas para la educación. No falta el reproche a las propias universidades, a las que se insta a una mayor iniciativa en la orientación y captación de candidatos, para incrementar los graduados con competencia, al tiempo que se reclama mayor eficacia en la actividad formativa.
En España hemos visto crecer considerablemente, el número de universidades y de universitarios. Es difícil que el sistema productivo pueda absorber a tantos. Los presupuestos no se han incrementado en igual proporción, pero al mismo tiempo que pedimos el máximo esfuerzo económico a las autoridades, sería conveniente un análisis exhaustivo para garantizar la creatividad, la productividad social y económica de la inversión. Algunas universidades llevan a cabo un proceso interno de selección negativa y otro de selección positiva, atraen a los mejores estudiantes y los mejores profesores y promocionan su trabajo profesional. Algunas universidades llevan a cabo un proceso interno de selección negativa y otro de selección positiva, atraen a los mejores estudiantes y los mejores profesores y promocionan su trabajo profesional.
El sistema Bolonia ofrece una ocasión importante y decisiva para acercarnos a niveles óptimos de rendimiento en el campo universitario. Es necesario elaborar estrategias adecuadas para aprovecharlo. Muchas de las cosas que se proponen ya se hacían, otras es conveniente ensayarlas. Los procedimientos de mimesis son frustrantes en educación.
Los procesos de tutorización son insustituibles en una Universidad de masas en la que nos encontramos. Pero habrá que refundir el mismo concepto de tutoría. La juventud que siempre ha sido rebelde, adopta ahora posiciones distintas; desearíamos que sustituyera el nihilismo y la autosuficiencia por la capacidad crítica. La tutoría necesita reconstruir los puentes de entendimiento para alimentar la creatividad. Eso no significa perder autoridad sino fundamentarla en el respeto y en el reconocimiento del otro.
Moncho Ramos Requejo
miércoles, 15 de septiembre de 2010
BUROCRACIA Y TRANSPARENCIA
De poco pueden servir las políticas de austeridad o de inversión-ayuda, sino van acompañadas de transparencia de la burocracia. Los ciudadanos necesitamos alimentar la razón y la esperanza para poder creer en el sistema. No son suficientes políticas de maquillaje exterior para salvar la imagen. La depauperización de los ciudadanos es de tal envergadura que requieren medidas de transformación profunda. La libertad de movilidad sin límites del capital se ha convertido en el mayor obstáculo para un desarrollo solidario.
Las burocracias ayudan a la transparencia en las diversas gestiones de los gobiernos. Sin embargo la experiencia nos pone de manifiesto que esta realidad está muy lejana. Nos encontramos con modelos de burocracia crípticos que dificultan la comprensión de la realidad social y económica y hace imposible el funcionamiento de las empresas. La noticia de que las diversas autoridades europeas implicadas en la gestión de las finanzas han logrado un principio de acuerdo para hacer más inteligible la supervisión financiera en Europa no debería ser noticia. Tras forcejeos dilatados en los tiempos se ha logrado un acuerdo para dar plenos poderes a tres nuevas autoridades europeas para supervisar todas las actividades de bancos, cajas, compañías de seguros y sociedades de bolsa que operan en Europa. Las autoridades europeas podrán intervenir los bancos con dificultades. El acuerdo implica la creación de tres autoridades europeas para prevenir situaciones de peligro.
Para que este acuerdo sea efectivo y no se quede arrugado en un laberinto burocrático se ha de promocionar una ideología de la organización dotada de normas comunes; para todos los miembros de la Comunidad; los criterios sobre el capital, las infracciones y las sanciones deberán ser iguales para todos los países; deberán armonizarse las normas existentes. Las nuevas agencias deberán poder prohibir los productos o actividades que consideren arriesgadas como las ventas al descubierto o algunos seguros como ciertos CDS (Credit Default Swaps). Pero todo en el marco de la transparencia.
.
Moncho Ramos Requejo
Las burocracias ayudan a la transparencia en las diversas gestiones de los gobiernos. Sin embargo la experiencia nos pone de manifiesto que esta realidad está muy lejana. Nos encontramos con modelos de burocracia crípticos que dificultan la comprensión de la realidad social y económica y hace imposible el funcionamiento de las empresas. La noticia de que las diversas autoridades europeas implicadas en la gestión de las finanzas han logrado un principio de acuerdo para hacer más inteligible la supervisión financiera en Europa no debería ser noticia. Tras forcejeos dilatados en los tiempos se ha logrado un acuerdo para dar plenos poderes a tres nuevas autoridades europeas para supervisar todas las actividades de bancos, cajas, compañías de seguros y sociedades de bolsa que operan en Europa. Las autoridades europeas podrán intervenir los bancos con dificultades. El acuerdo implica la creación de tres autoridades europeas para prevenir situaciones de peligro.
Para que este acuerdo sea efectivo y no se quede arrugado en un laberinto burocrático se ha de promocionar una ideología de la organización dotada de normas comunes; para todos los miembros de la Comunidad; los criterios sobre el capital, las infracciones y las sanciones deberán ser iguales para todos los países; deberán armonizarse las normas existentes. Las nuevas agencias deberán poder prohibir los productos o actividades que consideren arriesgadas como las ventas al descubierto o algunos seguros como ciertos CDS (Credit Default Swaps). Pero todo en el marco de la transparencia.
.
Moncho Ramos Requejo
lunes, 13 de septiembre de 2010
LOS ECONOMISTAS
No han salido bien parados los economistas en la refriega de la crisis. Los que la han prevenido no han sabido hacerse escuchar. Tampoco han sido demasiado eficaces en la elaboración de as distintas recetas. Todos hubiéramos querido que la economía fuera una ciencia exacta, o al menos una ciencia “dura”, como la química o la física. Las ciencias son constituidas por el procedimiento de acierto y error. No es conveniente desvirtuar a los científicos y atribuirles propiedades taumatúrgicas.
Causa perplejidad ver a no pocos científicos, arrogándose poderes de alquimista; se adornan con los oropeles del dogma. Los medios de comunicación se presentan plagados de afirmaciones con poco espacio para la crítica. Con esos conceptos se caracteriza siempre, un sistema de convicciones y prácticas que tienen la paradójica propiedad de sustraer a la toma de conocimiento, las circunstancias sociales que a la vez también lo generan estructuralmente.
El objeto de análisis de la economía está constituido por fenómenos humanos complejos, con múltiples interacciones, y no pocas variables. La economía al ser una ciencia abierta y con dificultades para predecir, ofrece un campo sin límites para los diagnósticos y las terapias.. El movimiento en arenas movedizas puede servir para enterrarnos en la ciénaga o para salir de ella. La economía es la ciencia de las oportunidades . Entraña así una gran responsabilidad.
En su trabajo científico los economistas han de enfrentarse cada día con fenómenos de los que disponen de poca información o de información poco trabajada. Ahora bien entre los economistas, como entre todos los científicos, podemos observar posiciones humildes, reconocedores de sus propias limitaciones; se distancian de los profetismos y de las posiciones maximalistas. Quizá a los políticos les interesen los dogmas, pero eso no es lo que pueden ofrecer un economista.
El economista ha de esforzarse por conectar la crítica de las anomalías sociales con la explicación de los procesos que en general han contribuido a velarlas; porque únicamente si un análisis explicativo de esta clase permite convencer a los destinatarios con respecto al carácter real de las circunstancias sociales, se podrá demostrar que esas circunstancias son irregulares. Pero no es suficiente que el economista delate con sus análisis, ha de desarrollar una labor pedagógica y crear en los ciudadanos los hábitos mentales para comprender los hechos irregulares. Según predomine una visión liberal o social se deducirán propuestas en apoyo de lo público, de la consecución de la equidad
No me atrevo a englobar el amplio conjunto de alternativas en dos grupos homogéneos y a llamarlos de izquierda y de derecha, pero sí a señalar que según predomine una visión liberal o socialdemócrata de la sociedad, se deducirán propuestas concretas, diferenciables por las distintas ponderaciones del peso de lo público en la lucha por la igualdad real de oportunidades o del papel de la solidaridad fiscal en la consecución de la equidad y de la solidaridad. Lo científico es determinar, al margen de los dogmas, lo que conviene a la mayoría de la sociedad.
Moncho Ramos Requejo
LR 13 IX 2010
Causa perplejidad ver a no pocos científicos, arrogándose poderes de alquimista; se adornan con los oropeles del dogma. Los medios de comunicación se presentan plagados de afirmaciones con poco espacio para la crítica. Con esos conceptos se caracteriza siempre, un sistema de convicciones y prácticas que tienen la paradójica propiedad de sustraer a la toma de conocimiento, las circunstancias sociales que a la vez también lo generan estructuralmente.
El objeto de análisis de la economía está constituido por fenómenos humanos complejos, con múltiples interacciones, y no pocas variables. La economía al ser una ciencia abierta y con dificultades para predecir, ofrece un campo sin límites para los diagnósticos y las terapias.. El movimiento en arenas movedizas puede servir para enterrarnos en la ciénaga o para salir de ella. La economía es la ciencia de las oportunidades . Entraña así una gran responsabilidad.
En su trabajo científico los economistas han de enfrentarse cada día con fenómenos de los que disponen de poca información o de información poco trabajada. Ahora bien entre los economistas, como entre todos los científicos, podemos observar posiciones humildes, reconocedores de sus propias limitaciones; se distancian de los profetismos y de las posiciones maximalistas. Quizá a los políticos les interesen los dogmas, pero eso no es lo que pueden ofrecer un economista.
El economista ha de esforzarse por conectar la crítica de las anomalías sociales con la explicación de los procesos que en general han contribuido a velarlas; porque únicamente si un análisis explicativo de esta clase permite convencer a los destinatarios con respecto al carácter real de las circunstancias sociales, se podrá demostrar que esas circunstancias son irregulares. Pero no es suficiente que el economista delate con sus análisis, ha de desarrollar una labor pedagógica y crear en los ciudadanos los hábitos mentales para comprender los hechos irregulares. Según predomine una visión liberal o social se deducirán propuestas en apoyo de lo público, de la consecución de la equidad
No me atrevo a englobar el amplio conjunto de alternativas en dos grupos homogéneos y a llamarlos de izquierda y de derecha, pero sí a señalar que según predomine una visión liberal o socialdemócrata de la sociedad, se deducirán propuestas concretas, diferenciables por las distintas ponderaciones del peso de lo público en la lucha por la igualdad real de oportunidades o del papel de la solidaridad fiscal en la consecución de la equidad y de la solidaridad. Lo científico es determinar, al margen de los dogmas, lo que conviene a la mayoría de la sociedad.
Moncho Ramos Requejo
LR 13 IX 2010
sábado, 11 de septiembre de 2010
EDUCACIÓN Y HUMANISMO
Una premisa sostenida desde hace mucho tiempo, por algunos dirigentes ,es que la convivencia solidaria dentro de una sociedad de la información en constante cambio acelerado, requiere una educación en valores, propuesta científica, integral analítica de la historia, con proyección de futuro. Otros han preferido la descalificación global del contrario, constituyéndolo en la práctica en “enemigo”.
La tradición humanista se diferencia del liberalismo entre otras cosas, por un perfeccionismo ético; a diferencia de lo que ocurre en las diversas formulaciones de la tradición liberal, la meta normativa de la sociedad, tiene que consistir en posibilitarse mutuamente la autorrealización; encomendarse a esta meta se concibe como el resultado fundado en un análisis específico del proceso de formación del ser humano.
En una sociedad tan compleja, el ser humano crece en parte espontáneamente, y parte mediante un proceso de inculcación de una praxis. El aspecto político, no es una excepción, sino que debe ser el núcleo más preferido para la proyección de los valores humanos. En algunos momentos del proceso es fácil confundir los límites entre descripción y prescripción, entre descripción y fundamentación normativa; la explicación de las circunstancias que han bloqueado o fraccionado el proceso de realización de la razón, deberá poseer por sí misma la fuerza racional para hacer que los sujetos se convenzan de generar una praxis social de cooperación. La perfección de la sociedad que tiene presente la “sociedad educativa”, debe ser el resultado de una ilustración por medio del análisis en el que se aproveche la historia sin obscurecer la esperanza del futuro. Se necesita una interiorización de los valores sociales reconocidos , para poder llevar a cabo ese proceso de construcción de la personalidad. La peculiaridad de esta práctica educativa está en la pugna inteligente para explicar los valores históricamente aceptados, sin ánimo de que se florezcan en la eternidad. La educación ha de tener presentes las anomalías sociales con una explicación de los procesos que contribuyan a deshumanizar la sociedad. Sin esto presente la educación contribuye a una confusión de valores.
Moncho Ramos Requejo
LR. 11-9-2010
La tradición humanista se diferencia del liberalismo entre otras cosas, por un perfeccionismo ético; a diferencia de lo que ocurre en las diversas formulaciones de la tradición liberal, la meta normativa de la sociedad, tiene que consistir en posibilitarse mutuamente la autorrealización; encomendarse a esta meta se concibe como el resultado fundado en un análisis específico del proceso de formación del ser humano.
En una sociedad tan compleja, el ser humano crece en parte espontáneamente, y parte mediante un proceso de inculcación de una praxis. El aspecto político, no es una excepción, sino que debe ser el núcleo más preferido para la proyección de los valores humanos. En algunos momentos del proceso es fácil confundir los límites entre descripción y prescripción, entre descripción y fundamentación normativa; la explicación de las circunstancias que han bloqueado o fraccionado el proceso de realización de la razón, deberá poseer por sí misma la fuerza racional para hacer que los sujetos se convenzan de generar una praxis social de cooperación. La perfección de la sociedad que tiene presente la “sociedad educativa”, debe ser el resultado de una ilustración por medio del análisis en el que se aproveche la historia sin obscurecer la esperanza del futuro. Se necesita una interiorización de los valores sociales reconocidos , para poder llevar a cabo ese proceso de construcción de la personalidad. La peculiaridad de esta práctica educativa está en la pugna inteligente para explicar los valores históricamente aceptados, sin ánimo de que se florezcan en la eternidad. La educación ha de tener presentes las anomalías sociales con una explicación de los procesos que contribuyan a deshumanizar la sociedad. Sin esto presente la educación contribuye a una confusión de valores.
Moncho Ramos Requejo
LR. 11-9-2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)